viernes, 2 de abril de 2010

Los amorosos

Hace tiempo que no hablo de los seres que aman sin fronteras, sin reglas de conveniencia, sin banderas. Hay reflexiones que hacer sobre los que aman mucho, y es un poeta el que nos brinda ese pensamiento sobre los que aman mucho, es el poeta mexicano Jáime Sabines a los que llama los amorosos:
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
Jaime Sabines

Pero hay más sobre estos seres amorosos y poliamorosos, que no poseen a los otros, y que como los Bonobos, se comparten y reparten en convivencia comunal, sin exclusividades excluyentes, como hicieron los del Círculo de Bloomsbury, pero eso será objeto de otra entrada aparte

3 comentarios:

  1. no esperan nada, pero esperan...ME ENCANTA BUFFFFFFFFF

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  2. ... pero buscan ...

    ..hace tiempo que este tema parece estar en el aire, en el ambiente, pululando sobre nuestras auras, pero del que muy pocos parecen percatarse.
    Lo de darle un nombre ... bueno, sigue sin gustarme darle nombre a las cosas para luego poder seleccionar y clasificar tanto cuando realmente se habla de amor y ... sólo existe un amor, del cual.. muy pocos parecen percatarse...

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  3. sólo existe un amor? y el amor a tu familia amigos o a la vida bla bla blá.a k amor te refieres? me perdí entre tanta palabra bonita,me ayudas a encontrarme? jajajajajaj

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